HUMANIZAR ¿ qué puede ser esto …?

http://redesoei.ning.com/video/la-educacion-al-servicio-del-poder-y-las-empresas¿sera posible liberar la educación en la era actual ??fuego

  • Carmen Germán-Palacios Seoane  texto e imagen
(oleo  adquirido:    Jimena Flores- Estrada M)

Surge este breve pero crucial artículo en el cultivo de  amistad  entroncada en  amistad  y  sendos compartires con el mismo y gran  amigo. el maestro Carlos Beas Portillo… El trato y conversaciones  con  Ana María D´Azevedo extraordinaria luchadora, visionaria y pionera del  trabajo  humanizador en los difíciles ambientes de clínicas y hospitales  despierta  la  inquietud…   http://www.diariodechimbote.com/portada/noticias-  locales/64701-trabajadores-de-essalud-son-capacitados-en  humanizacion  http://issuu.com/gabo_castro/docs/colegio_m_dico_del_per_-05-10-2012-conferencia_fin

   En cierta ocasión, apareció Diógenes en pleno día por las calles de     Atenas con una lámpara en la mano y diciendo:  “Busco un       hombre”. Iba apartando  los que se cruzaban en su camino    repitiendo que solo tropezaba con escombros…,  y que quería  encontrar al menos un hombre (Hombre/ Humano) sobre la faz de  la tierra….[1]

Quien dice humanizar dice proceso,  dice también empeño,  mienta  un propósito, un anhelo o  intención de alcanzar un cierto algo..,  sugiere además retorno a cierto estado perdido o de-gradado ¿dice  también recobrar?  Y.. ¿será posible que  quien dice humanizar  pueda – siendo también un simple mortal-  efectuar su acción desde  fuera del proceso? ¿será posible que quien humaniza pueda colocarse  en un espacio distinto al de aquel a  quien pretende o busca humanizar?

¿ Quién humaniza a quién?  mejor dicho ¿quién es humanizable y quién puede situarse como  humanizador? y … en todo caso, ¿qué es y qué será  lo humano en el ser humano, qué es ser hombre-mujer, qué lo susceptible de “humanización” y qué lo que nos  hace ser humanos a diferencia del reptil, el ave, la piedra u otro posible ser no recogido por  las taxonomías del conocimiento “humano”?[2]

Son muchas preguntas, y muy escasas y ambiguas las respuestas, lo que sí es cierto es que al poner atención en esta sola palabra: “Humanizar”, se abre  espacio para la pregunta y la repregunta libres , para el silencio y para el estupor… cuando nos planteamos este tema en serio aparecen  el silencio como matriz o fuente de la palabra creativa y sanadora, el estupor como estado de admiración ante lo desconocido,  y la pregunta como reconocimiento de la propia ignorancia, duda o incomodidad (porque nada o poco está resuelto) y  también la intensa necesidad de comunicación y de respuesta-respuestas…  En todo caso brota el espacio para asomarse a la cotidiana y  vital necesidad de comprensión y  de ser comprendido, compre-hendido, abrazado en-dentro de  la pregunta, estupor y silencio del otro, de aquel que me reconoce como distinto a él-ella, pero que también me necesita para mirar-se;  en quien además  puedo con-templarme y maravillarme de que soy, y de que soy quien soy porque él-ella me refleja y lo puedo reflejar…

En el idioma-idiomas-lenguas, existen infinidad de palabras que expresan esta íntima realidad colectiva del ser humano: com-prender, com-padecer, con-sentir, con-siderar, cons-pirar que expresan la transitividad constitutiva del ser que inventó el lenguaje articulado.  Son palabras que ponen en evidencia que el despertar de la subjetividad, la aparición de Yo no sería posible sin el tú.  Cuando decimos yo soy  tuyo, más que señalar pertenencia en un sentido de posesión,  estamos diciendo que mi yo está en ti, y que solo puede ser en ti, desde tí, desde tu escucha, o com-prensión desde tu mirada y también desde tu abrazo como prolongación de esa certidumbre una y otra vez re-descubierta con asombro y estupor.  Soy porque me ves, soy porque me descubres como único, soy porque me aceptas o me necesitas, soy porque me regalas tu presencia  Y quizá porque el lenguaje  es un invento que en lo cotidiano, en lo escrito y más aún en lo científico no alcanza a transcribir esta cualidad de dia-logo y  envolvencia que en distintos planos y niveles tienen las comprensiones y los entendimientos, hemos inventado la poesía, hemos desarrollado el arte.  Arte y poesía en-vuelven, crean, generan y re-generan estados y situaciones en que somos con el otro, en que el auténtico EUREKA del descubrimiento se produce más allá de las palabras.

Quizá humanizar sea danzar, no se puede danzar sin el otro…, en todo caso tiene que haber alguien distinto de ti para que le expreses el deseo de bailar con él-ella y también para que libremente te lo acepte o te lo niegue; es un acto libre  que no se reduce a ninguna didáctica o fórmula.   La potencia de la mirada o de la sonrisa  comunicadora y renovadora atrae, magnetiza e invita porque escapa a todos los manuales. Atrae, sana y libera porque ofrece la aventura de algo nuevo, porque redescubre  cierta dimensión de misterio ante la cual uno puede admirarse.  Atreverse a humanizar es atreverse a humanizar-se.  Es aventarse al proceso de descubrir las mil  maneras en que somos y podemos ser,  cuando vemos-miramos  al otro no  como multitud, como competencia o como riesgo; no como quien está detrás del mostrador, como quien me contrata o como quien me “sirve”, sino como mi-yo (mio), como quien me permite reflejarme para admirar el universo con él-ella.[3]

[1] http://www.academiasocrates.com/socrates/diogenes.php

García Gual, Carlos (2005). La secta del perro: vidas de los filósofos cínicosAlianza. Madrid. ISBN 84-206-7767-

 

[2] desde que se inventó la escritura es inenarrable el registro de documentación existente sobre este tema y las tradiciones orales que la precedieron. Está en el axis en y vértice de toda gran tradición cultural la pregunta por el sí propio, la admisión de ignorancia y la exultación del descubrimiento siempre abierto, siempre asombrado  del ser-en-con-desde, el otro

[3] Sería imposible en este breve artículo rendir homenaje y gratitud a todos los pensadores  y personas con quienes en dialogo audible o  silencioso va abriéndose la conciencia a la pregunta y re-pregunta por el  ser del Hombre…  Entre todos ellos debo mencionar con especial dilección ciertas obras y autores:  Buber, Martin ( ¿Qué es el hombre? FCE 1992)   Pannikar,  Raimon (Iconos del misterio: la experiencia de Dios. Barcelona: Península, 1998)  y ciertamente a Platón  en sentido lato.