Corrupción terminológica 1: EDUCACION – ECONOMIA ¿términos en conflicto?,

Cada vez estamos más urgidos a investigar el universo conceptual de la economía – mejor dicho de “las economías” si no queremos caer en el ejército de tontos útiles que –aceptando como reales el progreso y bienestar predicados desde un hipotético futuro en contexto de modernidad – silencian, en inocente alianza con los artífices del derroche y apetito del consumo, los verdaderos efectos que desencadena el dogma del “big trend” económico. En este esquema, conceptos como desarrollo y crecimiento en su  acepción economicista son el común denominador de todo tipo de emprendimientos afiliados a la gran familia de <constructos> con que un ejercito de  agencias de mercadeo promueven la utopía global contemporánea. Desde su esquema se asume como cierto y casi sin cuestionamiento alguno, que la educación es el canal por el que necesariamente deben incorporarse las poblaciones del mundo a los beneficios del “sistema” (producción-consumo-mercado libre-progreso) y sus promesas de felicidad. Se desprende en esa lógica, que los educadores, considerados profesionales y “técnicos” del comportamiento y la instrucción, seamos quienes -distinguidos con el honroso papel de “agentes del cambio”- conduzcamos a generaciones sin cuento, al “éxito”, progreso y  “tierra prometida” por las ciencias del marketing servidoras de la  economía hegemónica. La idea, cada vez más reconocible en medios de prensa, redes virtuales y publicaciones, es que los maestros y profesores (de cualquier nivel o modalidad) tenemos la responsabilidad y también el gran “honor” de facilitar esa tarea abriendo el camino, despejando dudas y eliminado obstáculos para que -quienes comprenden y conocen bien de mercados macro/micro,interno-externo, estabilidad, “inclusión”, “evasión” “chorreo” “progreso”, balance, finanzas y <crecimiento>- es decir: los infalibles “gurús” de la sagrada economía única , sean obedecidos en su misión de incorporar los pueblos al progreso. Ni exageración ni broma, el llamado “big trend” contemporáneo ha fagocitado todos los ámbitos del quehacer humano logrando una convergencia “global”  y una interdependencia que se expresan en el anhelo mundial por ser “como” la sociedad modelo, comportarse y tener lo mismo que ella en todos los extremos.

El relato de la economía hegemónica casi no admite resquicios de pensamiento o actitud independientes en su esquema de asimilación (fagocitacion) de lo no-sistémico.  Las categorías duales de interpretación que se proclaman idénticas a lo  real (lectura binarista de la realidad) comprenden emblemáticamente:  el  llamado subdesarrollo, término acuñado  en contraposición a lo que hegemónicamente se entiende por desarrollo que en la doctrina única solo puede lograrse mediante la apertura y liberalización de mercados (PTTs, TLCs) que permitan llegar a la llamada economía de escala. El relato no admite crítica, pensamiento histórico o análisis comparativo alterno  y su metalenguaje económico está reservado para los  especialistas, mientras que para el público o populorum están la TV, la prensa parametrada y también la radio. Toda la ingente gama de historia de las culturas, expresiones diversas del conocimiento es reducida a  categorías pensadas desde el pretendido modelo único; y hasta la misma palabra libertad se re-significa a favor del “crecimiento” y liberalización económicos, enmarcando sutilmente de paso  el quehacer educativo, al interior de los linderos de esa vocación omnifagica.

Palabras como “agencia”, “gestión” del conocimiento y “gestión” de la enseñanza que proceden de la administración y ámbito militar, se han extrapolado de sus orígenes incorporándose a la pléyade terminológica que caracteriza la “era del conocimiento”. Es interesante apreciar  como desde la década de los 90, las aptitudes , habilidades, cualidades y destrezas que constituyen eje de la reflexión curricular y formativa, están siendo reemplazadas por las victoriosas “competencias” que han inundado la educación formal e institucional a todo nivel cual mágica herramienta …. La palabra competencia viene de competir, antagonizar, siendo corrientemente usada en el terreno mercantil y administrativo para referirse precisamente a eso: a la permanente y muchas veces agresiva lucha con el competidor por ganarle terreno en el “mercado”. Y es que de eso se trata: imperceptiblemente la educación y sus disciplinas aliadas como la psicología y ciencias sociales, se ven más y más inundadas de términos (lease conceptos) provenientes de dominios ajenos, pues se precisa que  se hagan servidoras incondicionales del modelo ganador de la economía. La salud económica asi lo exige, dicen los gurus, y como  ademas el imperativo actual es resolver las cosas cada vez más rápido, en la vida moderna tenemos la exigencia de adecuar la educación y hacerla  “eficiente”, “competente y competitiva”…, siendo la escuela – educación formal- el mejor vehículo para tal propósito. Lo impresionante es como grandes mayorías admiten mansamente que eso es “progresar”, invisibilizando gratuitamente que no se trata solo de términos (las competencias) sino que existe todo un trasfondo ideológico que bajo el imperio de la técnica impone pensar con sus categorías y constructos sin abrir debate, sin consultar y sin disentir. A todo esto, la creciente velocidad impuesta por el sistema para generar “salud económica”, es la mejor aliada del no pensar para hacer las cosas “más fáciles” y <practicas>.
La terminología adoptada hace algunos lustros para diagnosticar, programar, evaluar y trabajar planes y proyectos sociales de desarrollo alcanza también a este análisis… Palabras prestadas del ámbito militar o la mecánica y la física vg: “indicador de impacto” (de bala? de piedra? De proyectil? ) “componente” (de automotor? de diseño industrial?  “lay out?”) se emplean cotidiana e irreflexivamente empujando el lenguaje y discurso social-cultural hacia formulaciones mecánicas alejadas de la comprensión integral y significativa requerida por  realidades humanas diversas en la era contemporánea.

———————-
1cada sociedad y cultura tienen la posibilidad y el derecho de generar formas de producción, reproducción sostenimiento y administración específicas desde su propia matriz. La humanidad ha sido y es perfectamente capaz de alcanzar bienestar mediante la convivencia de sistemas económicos diversos . Esta es una realidad histórica pero contemporáneamente amenazada desde la omnifagia del sistema hegemónico.
2La posibilidad de admitir formas de agencia económica, gobierno y propuestas de desarrollo alternas a los dogmas de la economía consagrada por Harvard, Cambridge y MIT es una quijotada, una locura o en el mejor de los casos una veleidad intelectual. Dadas las actuales condiciones mentales y de legislación
internacional, es remota la posibilidad de una interculturalidad sostenible que reconozca y facilite diversidad de formas de producción y administración a los pueblos según su cultura

3 http://www.uned.es/ntedu/espanol/master/primero/modulos/tecnologia-y-sociedad/pensamiento-unico.htm
www.colombiaaprende.edu.co/html/…/articles-171773_archivo.doc

4 http://www.redalyc.org/pdf/666/66640606.pdf